MÁS DE 30 AÑOS PONIENDO VOZ A HISTORIAS
LA PASIÓN NUNCA MUERE, SIEMPRE CRECE
MANTENTE FUERTE
Mi vida siempre ha girado en torno a un micrófono.
Soy locutor de radio y actor de doblaje con más de 30 años de experiencia en el mundo del audio. Tres décadas en las que no solo he trabajado con la voz, sino que he aprendido a entenderla, a dominarla y a utilizarla como una herramienta real de comunicación.
Mi camino empieza en la radio, que ha sido mi escuela, mi oficio y mi forma de entender este trabajo. La radio te enseña algo que no se aprende en ningún otro sitio: a estar presente, a improvisar, a reaccionar, a sostener una emisión en directo y, sobre todo, a conectar con quien está al otro lado sin artificios.
He desarrollado participado en programas en directo, espacios musicales, contenidos informativos y formatos de entretenimiento, asumiendo distintos roles dentro del medio. Esa experiencia me ha dado algo fundamental: naturalidad frente al micrófono, criterio para adaptar el tono a cada momento y la capacidad de comunicar de forma honesta y cercana.
A lo largo de los años, esa base en radio se ha trasladado al ámbito de la locución profesional. He puesto voz a cuñas publicitarias, piezas promocionales, contenidos corporativos y proyectos creativos, trabajando siempre desde una premisa clara: cada mensaje necesita su propia voz.
No existe una única forma de locutar.
No es lo mismo vender que emocionar.
No es lo mismo informar que acompañar.
Por eso, en cada proyecto busco el tono exacto, el ritmo adecuado y la intención precisa. A veces será una voz cálida y cercana. Otras, una voz más neutra, más institucional o más enérgica. La clave está en entender qué necesita el mensaje y adaptarse a ello sin perder naturalidad.
En paralelo, he desarrollado mi trabajo como actor de doblaje. Un terreno en el que la voz deja de ser solo comunicación para convertirse en interpretación. Aquí no se trata de leer, sino de actuar. De dar vida a personajes, de respetar matices, de transmitir emociones y de hacer que la voz encaje con lo que está ocurriendo en pantalla.
El doblaje exige precisión, sensibilidad y escucha. Y también experiencia. Saber cuándo contener, cuándo intensificar y cuándo simplemente dejar que la escena respire.
Todo este recorrido me ha permitido construir una forma de trabajar basada en el oficio, pero también en la intuición. Escuchar al cliente, entender el proyecto y encontrar la voz adecuada para cada situación. Sin fórmulas cerradas, sin impostaciones innecesarias.
Entre las emisoras que han formado parte de este camino están Mozoilo Irratia — de cuyo regreso fui artífice —, Radio 7, COPE, SER, Onda Cero, Kiss FM o ETB. En la Cadena COPE, una de mis grabaciones fue premiada como mejor cuña del año 2007, un reconocimiento que marcó un antes y un después. Desde entonces, mi voz ha cruzado océanos: spots de televisión en Estados Unidos, Argentina y Chile llevan también mi sello.
Además de la locución y el doblaje, sigo vinculado a la radio y a la creación sonora como parte activa de mi identidad profesional. No solo como medio de trabajo, sino como espacio creativo donde experimentar, comunicar y seguir evolucionando.
Porque después de tantos años, sigo teniendo claro algo:
La voz no es solo sonido.
Es intención. Es emoción. Es verdad.
Y cuando se utiliza bien, no solo se escucha.
Se queda.
